Piscina Humberstone

Gobernanza para la resiliencia: modelo de gestión turística de Humberstone y Santa Laura

Las oficinas salitreras Humberstone y Santa Laura pasaron de estar en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro a convertirse en un referente de gobernanza patrimonial en Chile. Este cambio no fue casualidad: detrás hay un modelo de gestión turística articulado, una gobernanza público-privada robusta y una hoja de ruta clara para transformar el riesgo en resiliencia operativa, social y financiera.


1. Un patrimonio industrial valioso, frágil y en riesgo

El patrimonio salitrero encarna una verdadera “civilización del salitre”: infraestructura industrial, campamentos, ferrocarriles y puertos que sostuvieron la principal actividad económica de Chile entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. La declaración de Humberstone y Santa Laura como Sitio de Patrimonio Mundial reconoció ese Valor Universal Excepcional, pero también visibilizó su fragilidad estructural y el elevado riesgo de pérdida asociado a décadas de abandono y exposición a vientos, sismos y presión turística no gestionada.

El diagnóstico reciente es claro: sin un modelo de gestión turística robusto y sin una gobernanza alineada, el sitio queda atrapado entre la degradación física y la presión creciente de la visitación.


2. De la crisis de conservación a la gobernanza para la resiliencia

2.1. Gobernanza institucional: quién hace qué

El modelo actual descansa en una articulación público-privada clara. La Corporación Museo del Salitre gestiona la operación diaria y la experiencia de visita, mientras que el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural provee el marco técnico y financiero estratégico a través del programa “Sitios del Patrimonio Mundial”. A esto se suma la coordinación con la Subsecretaría de Turismo y Sernatur, que aterrizan el foco turístico y de marca.

Esta configuración permitió ejecutar el Programa de Intervenciones Prioritarias, mejorar la seguridad, gestionar riesgos geotécnicos como las tortas de ripio y asegurar protección legal para la zona de amortiguamiento. El resultado es conocido: el retiro de Humberstone y Santa Laura de la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro en 2019.

2.2. La Mesa Técnica Público-Privada como motor de acción

El corazón del nuevo modelo de gobernanza es la Mesa Técnica Público-Privada (MTPP). No es un comité decorativo, sino un espacio de decisión para integrar visiones, priorizar proyectos, coordinar financiamiento público y atraer inversión privada.

Liderada por la Corporación Museo del Salitre e integrada por SERPAT, Sernatur, la Corporación Regional de Desarrollo y otros actores relevantes, la MTPP conecta la agenda de conservación con la agenda de desarrollo económico territorial. Allí se decide cómo se traduce la gobernanza en proyectos concretos: estudios de capacidad de carga, planes de negocios turísticos, inversiones en energías renovables y mecanismos de participación comunitaria.


3. Gestión integral de riesgos: de la emergencia a la planificación

3.1. Riesgos estructurales y territoriales

Humberstone y Santa Laura concentran prácticamente todos los riesgos típicos de un sitio industrial en el desierto: estructuras en adobe y caliche extremadamente frágiles, exposición permanente a vientos agresivos, alta sismicidad y presencia de depósitos de ripio con potencial de desmoronamiento.

La gobernanza ha ido migrando desde una lógica reactiva (atender la emergencia) hacia una planificación de riesgos integrada, donde la seguridad, la conservación, el diseño de recorridos y la regulación del tráfico se abordan de manera sistémica.

3.2. Resiliencia como proceso continuo

El hito de 2019 no fue el final, sino un cambio de fase. El Plan de Conservación y el Plan de Manejo actualizados incorporan una mirada de ciclo: diagnóstico, intervención, monitoreo y ajuste. Talleres de gestión de riesgos, acciones de sensibilización con comunidades y mecanismos de seguimiento técnico buscan mantener la resiliencia como un proceso permanente, no como un proyecto puntual.


4. Turismo sustentable, capacidad de carga y resiliencia financiera

4.1. Turismo: de presión a palanca de desarrollo

Sin gestión, el turismo es una amenaza directa para un sitio frágil. Con un modelo adecuado, el turismo patrimonial puede transformarse en el principal aliado de la conservación, generando recursos, reputación y sentido de pertenencia. Ese es el giro estratégico del Plan de Gestión Turística: dejar de separar conservación y turismo para integrarlos en una sola ecuación de valor.

El desafío es claro: la atracción que genera Humberstone y Santa Laura debe convertirse en ingresos estables, experiencia de visita de calidad y, sobre todo, en capacidad de invertir en conservación y mitigación de riesgos.

4.2. Capacidad de carga turística como KPI crítico

La Capacidad de Carga Turística (CCT) se vuelve el KPI duro de la sustentabilidad. No se trata de traer “más gente” a cualquier costo, sino de definir cuántas personas puede recibir el sitio por hora o por día sin comprometer su integridad física ni la experiencia de visita.

El Plan de Gestión Turística propone avanzar hacia un modelo donde la CCT se operacionalice en sistemas de reservas, control de accesos, definición de circuitos y redistribución de flujos hacia otros hitos de la Ruta del Salitre, para reducir presión en las áreas más frágiles.

4.3. Resiliencia financiera: más allá del subsidio

La inversión pública ha sido clave para sacar al sitio de la crisis, pero el siguiente salto es consolidar la resiliencia financiera. La propuesta apunta a instalar una lógica de “fondo continuo de resiliencia”, alimentado por entradas, aportes privados y líneas de inversión específicas orientadas a infraestructura de interpretación, servicios al visitante y tecnología para gestión de flujos.

El objetivo es sencillo y exigente: que la gobernanza turística sea capaz de sostener el estándar de conservación sin depender permanentemente de rescates fiscales de emergencia.


5. De Humberstone y Santa Laura a la Ruta del Salitre

El Valor Universal Excepcional del sitio no se agota en dos oficinas; descansa en una red industrial y social más amplia, conocida como la Ruta del Salitre. Más de cien oficinas, de las cuales unas treinta presentan condiciones adecuadas, pueden articularse en un sistema turístico integrado que descentralice flujos, distribuya beneficios y amplíe el relato.

Emplazamientos como la ex oficina Iris tienen el potencial de funcionar como nodos de interpretación y distribución de visitantes, reduciendo la presión sobre Humberstone y Santa Laura, a la vez que amplifican la experiencia y el impacto territorial del turismo patrimonial.


6. Recomendaciones estratégicas 2025–2030

  1. Institucionalizar la resiliencia financiera
  2. Implementar de manera rigurosa la capacidad de carga turística
  3. Fortalecer la investigación y la innovación técnica en conservación de estructuras frágiles

El período 2025–2030 es crítico para consolidar lo avanzado. La gobernanza debe profesionalizar la captación de inversión, aplicar sin dilación los estudios de capacidad de carga turística y apostar por innovación técnica en conservación de materiales como adobe y caliche. Al mismo tiempo, la Ruta del Salitre debe dejar de ser un concepto potencial para convertirse en una plataforma operativa de desarrollo territorial, donde cada intervención turística sea también una intervención de resiliencia patrimonial.


7. ¿Cómo puede Dialogadas aportar en procesos de gobernanza turística patrimonial? 

En Dialogadas trabajamos precisamente en ese cruce entre gobernanza, gestión de riesgos y desarrollo territorial. A partir de la experiencia de Humberstone y Santa Laura, acompañamos a instituciones públicas, empresas y organizaciones comunitarias a:

  1. Diseñar modelos de gobernanza turístico-patrimonial con mesas técnicas público-privadas robustas.
  2. Elaborar hojas de ruta de resiliencia patrimonial que integren conservación, turismo, financiamiento y participación comunitaria.
  3. Implementar metodologías de análisis de actores, capacidad de carga turística y gestión de riesgos socioambientales y culturales.

Si tu institución gestiona un sitio patrimonial, un proyecto turístico o una inversión en territorios frágiles, conversemos sobre cómo alinear gobernanza, turismo y resiliencia en un mismo modelo de valor.



Preguntas frecuentes sobre gobernanza turística y resiliencia patrimonial

¿Qué es la gobernanza turística patrimonial?

Es el conjunto de reglas, acuerdos y estructuras de coordinación que ordenan cómo distintos actores públicos, privados y comunitarios toman decisiones sobre un sitio patrimonial con uso turístico. Incluye desde convenios de colaboración hasta mesas técnicas y planes de gestión integrados.

¿Por qué Humberstone y Santa Laura son un caso de resiliencia patrimonial?

Porque pasaron de estar en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro a consolidar un modelo de gestión donde la conservación, el turismo y el financiamiento se abordan de forma coordinada, con resultados verificables en mitigación de riesgos, protección legal y atracción de inversión.

¿Qué rol cumple la capacidad de carga turística en sitios frágiles?

La capacidad de carga define cuántas personas puede recibir un sitio sin dañar sus estructuras ni degradar la experiencia de visita. Es una herramienta clave para compatibilizar conservación, turismo y sostenibilidad financiera en el largo plazo.

¿Cómo se articula la participación comunitaria en la gobernanza patrimonial?

A través de talleres, instancias de diálogo y mecanismos formales de representación, la comunidad local aporta memoria, legitimidad y vigilancia social al modelo de gestión. En el caso salitrero, la comunidad pampina es un actor clave de resiliencia cultural.