Imagen desde el área cercana hacia la parte inferior de la quebrada

A más de 10 años de la declaratoria UNESCO: el verdadero desafío es la gobernanza

En 2014, el Qhapaq Ñan, Sistema Vial Andino, fue declarado Sitio de Patrimonio Mundial por la UNESCO, reconociendo una red vial de más de 30.000 km que articula seis países andinos y cientos de sitios arqueológicos asociados.

Diez años después, el foco ya no está solo en la declaratoria ni en la visibilidad internacional. El gran tema es cómo gestionar, en la práctica, territorios complejos donde se superponen derechos de propiedad, concesiones, usos tradicionales, actividades productivas y expectativas de desarrollo local.

El caso de la Finca de Chañaral, en el tramo chileno del Qhapaq Ñan en la Región de Atacama, ilustra de manera nítida esta tensión entre reconocimiento global y gobernanza cotidiana.


De la declaratoria al terreno: qué implica gestionar un Sitio de Patrimonio Mundial

Ser Sitio de Patrimonio Mundial no es un sello simbólico; implica obligaciones concretas para los Estados Parte: elaborar y ejecutar planes de manejo, asegurar mecanismos de gestión coordinada, reportar periódicamente el estado de conservación y actualizar los sistemas de gestión.

En la última década, los países que comparten el Qhapaq Ñan han avanzado en la definición de sistemas de gestión internacionales, diagnósticos de conservación y lineamientos técnicos. Sin embargo, en Chile, la gestión efectiva ocurre en territorios donde el camino convive con:

  1. Propiedad privada y fiscal fragmentada.
  2. Concesiones mineras y otros derechos reales.
  3. Derechos de agua en contextos de estrés hídrico.
  4. Comunidades que sostienen prácticas, memorias y usos ancestrales.
  5. Gobiernos locales que ven en el patrimonio una oportunidad de desarrollo turístico y territorial.

Es en esa intersección donde la gestión del Sitio de Patrimonio Mundial (SPM) se vuelve un problema de gobernanza, más que un problema únicamente técnico de conservación.


Finca de Chañaral: un laboratorio de gobernanza patrimonial en el Qhapaq Ñan

En la Finca de Chañaral se está levantando la línea de base para el Plan de Manejo del tramo, con énfasis en la dimensión jurídico–institucional y de actores. El punto de partida es claro: no se trata solo de un polígono en un SIG, sino de un territorio vivo atravesado por capas de derechos y significados.

Agua, memoria y movilidad en el desierto de Atacama

La Finca de Chañaral es reconocida como el primer punto de agua dulce tras el “Despoblado de Atacama”, lo que la convierte en un nodo crítico del sistema vial andino: un espacio de paso, abastecimiento y concentración de sitios arqueológicos, memoria histórica y significados culturales asociados al agua y al tránsito.

Esta condición la vuelve especialmente sensible frente a:

  1. Cambios en la disponibilidad hídrica.
  2. Nuevos usos del territorio (turismo, infraestructura, minería).
  3. Transformaciones en las dinámicas de las comunidades indígenas vinculadas al espacio.

Una trama compleja de propiedad, afectaciones y usos

El levantamiento de una Ficha de Propiedad y una Matriz Legal de Propiedad y Uso para la Finca ha revelado una situación típica de los SPM en Chile:

  1. Título de Dominio Fiscal, con amplias anotaciones marginales relativas a servidumbres, derechos de agua y concesiones mineras.
  2. Terreno de uso público fiscal administrado por el Ministerio de Bienes Nacionales, con usos informales y un margen de indeterminación en los límites efectivos.

En conjunto, estas capas muestran que la Finca de Chañaral no es un “vacío” patrimonial esperando intervención, sino un territorio saturado de derechos, expectativas y restricciones.

Actores que conviven en el mismo espacio

La Matriz de Actores (Matriz MADO) que se está desarrollando para el tramo Finca de Chañaral – Portal del Inca identifica, entre otros:

  1. Comunidades Colla vinculadas al territorio, con intereses de significación cultural y demandas de reconocimiento territorial.
  2. Municipalidad de Diego de Almagro, con interés en el fomento del turismo patrimonial y el desarrollo local.
  3. Servicios públicos sectoriales (Cultura, Bienes Nacionales, Minería, CONADI), con atribuciones fragmentadas sobre distintos componentes del territorio.
  4. Titulares de derechos privados (propiedad, concesiones mineras, derechos de agua) con lógicas de inversión, riesgo y rentabilidad.
  5. El propio Centro Nacional de Sitios de Patrimonio Mundial, encargado de articular la gestión del SPM a escala nacional.

La pregunta de fondo es: ¿cómo se alinean estos intereses para sostener un plan de manejo que sea viable, legítimo y ajustado a los estándares UNESCO?


Nudos críticos a más de 10 años de la declaratoria UNESCO

La experiencia de trabajo en la Finca de Chañaral permite leer algunos nudos críticos que son extrapolables a otros Sitios de Patrimonio Mundial en Chile:

  1. Fragmentación institucional. Cada componente clave del territorio (minería, aguas, bienes nacionales, cultura, turismo, medio ambiente) depende de marcos normativos y servicios distintos, que no siempre dialogan entre sí ni comparten una visión integrada para el SPM.
  2. Superposición de derechos en un mismo espacio. Propiedad privada, terrenos fiscales, concesiones mineras, derechos de agua y afectaciones patrimoniales coexisten en las mismas coordenadas. La ausencia de instrumentos claros de coordinación genera incertidumbre para la inversión, la conservación y las comunidades.
  3. Brechas entre plan de manejo y planificación territorial. Los planes de manejo de sitios UNESCO no siempre conversan de manera eficaz con los instrumentos de planificación territorial (planes reguladores, ZOIT, políticas regionales de turismo, entre otros), lo que limita su capacidad real de incidir en el uso del suelo y en las decisiones de inversión pública y privada.
  4. Participación limitada y no sistemática. Las comunidades locales y pueblos originarios suelen ser consultados en momentos puntuales, pero no siempre forman parte de estructuras estables de gobernanza ni de mecanismos vinculantes para la toma de decisiones.
  5. Financiamiento y capacidades de gestión. Asegurar recursos estables y equipos técnicos especializados para la gestión del SPM sigue siendo un desafío, especialmente fuera de las capitales regionales y en contextos de alta dispersión territorial.
Imagen referencial Tramo Portal del Inca – Finca de Chañaral

Hacia una gobernanza integrada: aprendizajes desde Finca de Chañaral

Desde la experiencia en la Finca de Chañaral se están articulando algunas claves operativas que pueden orientar la gestión de SPM en contextos complejos:

  1. Construir una base jurídica y catastral sólida. La Ficha de Propiedad y la Matriz Legal de Propiedad y Uso permiten clarificar quién tiene qué derechos, dónde y bajo qué régimen. No resuelven los conflictos por sí mismos, pero entregan el mapa mínimo para cualquier negociación o acuerdo.
  2. Desarrollar matrices avanzadas de actores (Matriz MADO). No basta con listar actores. Es necesario caracterizar su nivel de interés, poder de influencia, tipo de vínculo con el territorio, posibles alianzas y zonas de disenso ontológico. Esa lectura relacional es clave para diseñar mecanismos de gobernanza realistas.
  3. Integrar patrimonio, agua y minería en una misma conversación. En espacios geográficamente transversales como los segmentos de Camino del Qhapaq Ñan, separar “patrimonio” de “agua” o de “minería” es artificial. La gobernanza territorial debe diseñarse para gestionar la concurrencia de derechos, no para operar en compartimentos estancos.
  4. Alinear el Plan de Manejo con agendas locales y regionales. El Plan de Manejo del tramo debe vincularse explícitamente con la planificación comunal y regional (desarrollo turístico, infraestructura, fomento productivo), de modo que el SPM no sea una “carga” sino un activo estratégico de desarrollo.
  5. Crear instancias estables de gobernanza. Más allá de las mesas puntuales de coordinación, se requieren estructuras estables (comités de gestión, mesas técnicas permanentes, acuerdos marco) con reglas claras, cronogramas de trabajo y mecanismos de seguimiento.

El rol de Dialogadas en la gestión de sitios complejos

En Dialogadas trabajamos precisamente en ese punto de cruce: donde el patrimonio se encuentra con los derechos de propiedad, la inversión privada, la planificación territorial y las expectativas de las comunidades.

En el caso de la Finca de Chañaral, nuestro aporte junto a SerPatrimonio se orienta a:

  1. Levantar líneas de base jurídicas, institucionales y de actores que hagan visible la complejidad real del territorio.
  2. Diseñar matrices de gobernanza (Matriz MADO, matrices legales, mapas de riesgo) que sirvan como hoja de ruta para el Plan de Manejo del tramo.
  3. Conectar los estándares UNESCO con las lógicas locales de uso del territorio, poniendo en el centro la pertinencia cultural y los derechos de las comunidades.

A más de 10 años de la declaratoria del Qhapaq Ñan como Sitio de Patrimonio Mundial, el desafío ya no es “estar” en la lista de la UNESCO. El desafío es gobernar, día a día, territorios donde el patrimonio convive con minería, agua, agricultura, turismo y vida comunitaria.

Si tu organización necesita abordar un sitio patrimonial con alta complejidad de actores y derechos, conversemos. La gobernanza no es un eslogan: es un diseño, un proceso y, sobre todo, un compromiso de largo plazo.